Club Deportivo Caspe
 

Temporada 1981/82


La interrogante queda resuelta en la misma asamblea de socios. Roberto Gracia Miñana, presidente del Compromiso Club de Fútbol, ha madurado una idea: "Aprovechar el tirón y la solera del Caspe para poner en práctica las ideas que ya ha hecho efectivas en el segundo equipo". Por ello, el aspirante ha recogido en un papel las líneas maestras de su propuesta y, ante la falta de candidatos, decide levantarse de su butaca y exponerlas al resto de asociados.

La fórmula es ideal. Tras cinco años de continua trashumancia aparece una persona con experiencia en el mundillo futbolístico y un trabajado estudio aplicable a un período sustancial de cuatro años. Los reunidos aprueban por unanimidad al activo solicitante y éste demanda unos compañeros que arrimen el hombro para sacar adelante su proyecto. Son altas Joaquín Cirac, Jesús Piazuelo y Pedro Gasca. Tomás Gracia asciende a la vicepresidencia y Antonio Llop se ocupa de la intendencia (ropa y mantenimiento del campo: tablar, regar y marcar). La asamblea otorga su voto a la Directiva compuesta por:

Presidente: Don Roberto Gracia Miñana.
Vicepresidente: Don Tomás Gracia Hernández.
Secretario: Don Joaquín Cirac García.
Tesorero: Don Jesús Piazuelo Cirac.
Vocales: Don Antonio Llop Estopiñán, don Andrés Sanz Gil, don José Cubero Zabay, don Gregorio Sánchez-Angel Carrión, don Pedro Gasca Rocafull y don José Bordonaba Cirac.

No obstante, los días siguientes vestirán oscuro el verde-rosa que colorea la Junta General del Club Deportivo y mientras unos acusan al nuevo presidente de traición con las ideas que propiciaron su entrada en el fútbol, otros ven un control político a una sociedad con reconocido peso específico en la población.

Roberto Gracia Miñana accede al mundo dirigente del fútbol caspolino como cabeza visible de una corriente antagónica a la dirección que lleva el C.D. Caspe. El Compromiso nace como poder de presión, alternativa a la política de fichajes y escaparate para preservar a los buenos jugadores nativos. Mientras dura la armonía en su seno, el equipo cubre el vacío generado por su predecesor, ahora, con el paso adelante de Gracia la vertiente más contraria a la fusión pone de manifiesto su disgusto, así Miguel Domingo, vicepresidente del Compromiso, tacha a su ex compañero de coaligarse con el enemigo y el entrenador Tomás Jiménez opta por marcharse a su casa.

Por otro lado, el pueblo español ha ejercitado por tres veces el derecho a elegir a sus representantes en las instituciones democráticas: dos elecciones generales (15/06/77 y 1/3/79) con victoria de UCD y una municipal (3/4/79) con triunfo del PSOE, aplastante en Caspe. Dos años en el mando de la nueva fuerza influyente que acota los puestos más relevantes de la ciudadanía involucrando a personas afines al partido en la Junta Directiva del Club Deportivo. Una significativa primera oleada del desembarco se producirá dos años más tarde, cuando tras las generales del 28/10/82 y las municipales del 8/5/83, con apabullante victoria socialista, el manejo de la nave futbolística será total.

Sea como fuere, lo verdaderamente cierto es que comienza un ciclo de asentamiento dirigente, saludable para el correcto desarrollo de un plan de futuro, aunque el paso del tiempo y las exigencias del momento harán remodelarlo de forma alarmante. Este primer año, la cúpula rectora aprueba un presupuesto cercano a los cuatro millones de pesetas y tiene como objetivo mantenerse en la media-alta de la tabla, contando con una base local y cuatro refuerzos que den consistencia al bloque. Para el banquillo se entablan conversaciones con un entrenador que conoce sobradamente la regional y recientemente ha dirigido al Caspe de forma satisfactoria.

Antonio Lacasta Aquilué ha sufrido una grave enfermedad en el último año que le ha mantenido inactivo, pero según declara a Enrique Peyrona, "ya estoy plenamente recuperado para vivir con intensidad mi trabajo". Lacasta recibe en su apartamento de Zaragoza a los directivos caspolinos, "les pedí 500.000 pesetas por fichar". La reacción inicial es de sorpresa, para posteriormente acceder a la citada cantidad.

Una vez atado al preparador se procede a la configuración del equipo. Para ello se cuenta con la práctica totalidad de la plantilla anterior, únicamente hay que cubrir las bajas del portero Sáez y el defensa Miranda. "Para la portería, recuerda Tomás Gracia Hernández, ... estuvimos pendientes hasta última hora de la opción José Luis Domingo ..." Domingo es jugador del Stadium Casablanca pretendido por el Aragón, que podría cederlo al Caspe, "... desgraciadamente su padre no era partidario de la operación". Frustrado el intento, Lacasta recomienda a Mateo para la puerta y Mora, experimentado jugador, para el medio campo.

La presentación oficial tiene lugar el 29 de julio en el Plano, a la que sigue una completa pretemporada: 2 de agosto en Samper de Calanda; el día 8 frente al Utrillas; el 16 de Caspe, partido de fiestas con el Atlético Monzón y la reaparición de Manuel Cortés Maza, tras su gravísima lesión, el defensa se resiente y deberá guardar un mes más de descanso. El punto final para encarar la Liga trae el día 22 un choque con el Alcañiz y los 29/30 el torneo de la citada localidad turolense frente a los organizadores y al Alcorisa.

El campeonato no puede proporcionar mejor estreno, igualada en Jaca y victorias sobre San Esteban, Tardienta y Calatayud, que colocan al Caspe al mando de la clasificación; fugaz regocijo, ya que el parcial en las nueve jornadas siguientes sólo aporta tres puntos de otros tantos empates. Antonio Lacasta se auto inculpa con el paso de los años, "quizá les metí mucha caña al principio y luego cayeron en picado". La curva de la temporada no ofrece lugar a la duda y el decimosexto puesto es lugar abonado durante toda la segunda vuelta, cortando el grupo de cuatro descensos: Alcorisa, Borja, Oliver y Tardienta.

Caso aparte merece la última jornada del calendario: Caspe, 26 puntos y salida a Zuera, y Alcorisa, 25 y desplazamiento a Illueca, ambos equipos tratando de eludir el descenso. "La semana es calentita..., recuerda el "pichichi" José Manuel Samper Mendoza, ...existían muchos prejuicios sobre la imparcialidad del alcorisano José Luis Roca Millán, presidente de la Federación Aragonesa". Los dos partidos concluyen con empate, resultado que deja inalterable la tabla y envía al cuadro turolense a Primera Regional, conservando los zaragozanos la Preferente, no sin sufrir hasta el minuto postrero, "íbamos empatados a un gol y con el tiempo resuelto, cuando en una jugada sin aparente peligro me resbalé dejando el balón a los pies de un rival, nuestra suerte fue que no acertó con el disparo", la reprimenda de Lacasta a Antonio Moliner fue profusa, naturalmente.

En cuanto a la valoración de la temporada, todos los encuestados son coincidentes en el divorcio existente entre técnico y veteranos, agravado por la marcha deportiva, "el equipo no es una piña de amigos como antes. Se hacen capillitas y las vacas sagradas son intocables. En Borja, cuando sustituí al capitán lanzó el brazalete al paso por el banquillo". El técnico acusa una recia personalidad que no evita el distanciamiento, más al contrario, facilita una coartada a sus opositores. Carmelo Hernández Pueyo aduce, "los veteranos no corrían". Joaquín Berges Amorós excusa insatisfacciones, "la edad no perdona y se había perdido la agresividad de antaño". Mariano Solán Vallespí, por su parte, descarga la responsabilidad, "Lacasta ya no era el mismo que la vez anterior y sus entrenamientos pierden progresivamente interés". Pero todos coinciden que es el final de una generación a la que no se le han buscado sustitutos. José Manuel Samper Mendoza reconoce, "poco a poco se habían ido haciendo mayores los jugadores del Caspe ..." y José Manuel Ferrero Dolader sentencia, "... en dos años pasé de ser el benjamín de la plantilla al capitán de mis compañeros". En definitiva, "es la senectud de la vieja guardia que provoca ir a remolque todo el año".

Uno a uno y por diversas razones los jugadores del C.D. Caspe enfilan rumbo a la grada. Mariano Solán se casa, "ya eran muchos años ... todas las semanas, todos los domingos al fútbol". Miguel Sanz traslada su residencia por motivos laborales, "fue la desconexión y el finiquito con el Caspe. Algunas veces bajaba en el coche del míster, pero entrenaba muy poco". Carmelo Hernández hace la pretemporada, pero su lesión no le perdona y ficha por el Batea, "jugaba en una posición cómoda y en una categoría más baja, que me ayudaban a capear los problemas físicos". Carmelo terminará su trayectoria futbolística en el Bujaraloz y en Pina de Ebro con una lesión de tobillo.

El resto de jugadores no son ajenos a la "fuga de cerebros" y por distintas circunstancias sus casos son aplicables a la norma general, hasta el punto de provocar una catarsis con el cambio de temporada. El mismo Lacasta no escapa a tan perversa campaña y aunque el año siguiente firma por el Epila decide dejar de entrenar, "cuando volví a Caspe tuve una extraña sensación: entré en un vestuario desconocido, me senté en un foso inhabitual y la reacción del público fue totalmente contraria al recuerdo que tenía".

No es especialmente gratificante el primer año de Roberto Gracia en la presidencia: El equipo salva "por los pelos" la categoría; se dejan a deber los dos últimos meses y su vicepresidente abandona el cargo desvinculándose de la Junta, aunque siga muy de cerca el diario acontecer de la entidad. Sin embargo, Roberto Gracia ha comprometido su palabra por cuatro temporadas y a fe que las piensa cumplir.


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