Club Deportivo Caspe
 

Temporada 1972/73


El C.D. Caspe atraviesa un estado de indeterminación, camina vacilante por el filo de una navaja, hace ímprobos equilibrios en el debate de su propia identidad: es un módulo necesitado de una categoría intermedia e inexistente. El C.D. Caspe es cola de león en la Preferente y, a su vez, cabeza de ratón en Primera Regional. Cerraba tabla unos meses antes pero muestra superioridad en el peldaño inferior.

Tras el descenso se forma una directiva fuerte y numerosa:

Presidente: Don Ceferino Cortés Villanueva.
Vicepresidente 1.º: Don Angel Vila Souto.
Vicepresidente 2.º: Don José Callao Centellas.
Vicepresidente 3.º: Don José Verdaguer Solé.
Secretario: Don Domingo Gargallo Jariod.
Vicesecretario: Don Pascual Campos Borraz.
Tesorero: Don Francisco Blasco Freja.
Asesor técnico: Don Mariano Gómez Callao.
Vocales: Don Emilio Peralta Villanueva, don Jesús Cirac Cervera, don Manuel Villegas Sánchez, don José Cubero Zabay, don Manuel Camas Costán, don Santiago Gonzalvo Franco, don Manuel Gómez Callao, don Antonio Fraguas Landa, don Félix García Martínez, don Joaquín Celma Azcón, don Emilio Barberán Franco y don Jesús Martín Guardia.

El nuevo presidente leva anclas con el firme propósito de retornar del exilio; para ello precisa una financiación extra, puesto que no comulga con la filosofía imperante en el último período, "a los jugadores hay que exigirles y, por ello, pagarles adecuadamente". Aprovecha los actos conmemorativos de las "Bodas de Oro" para obtener recursos atípicos, "además del partido con los Veteranos del Barcelona hicimos unos ceniceros y unos escudos". La plantilla, por su parte, nombra a Paco y Ráfales representantes del colectivo para negociar fichas y primas, "la Junta partía con una oferta de 500 pesetas por partido y logramos consensuar 450 para todos los convocados más 200 pesetas por cada positivo..." "Aquel año -prosigue Francisco Dolader Poblador- fue el que más dinero saqué del fútbol".

Ceferino Cortés persiste en su deseo de ver a las "viejas glorias del Barcelona" en el campo caspolino y tras los contactos mantenidos con Ramallets al principio del verano insiste hasta recibir una contestación afirmativa: "la amistad de Julián Martín con César nos ayudó a dar el paso definitivo". El presidente viaja con dos acompañantes a "la Masía" y firman el contrato, "la taquilla sobrepasó las 200.000 pesetas y sacamos limpias 125.000, solucionando así los desplazamientos de toda la Liga". Desplazamientos que se hacían en los coches de los directivos con objeto de recortar gastos, logrando cerrar el ejercicio con un superávit de mil pesetas, tras un ingreso de 175.000 en el capítulo de socios.

La gran expectación que despierta la presencia de las figuras barcelonistas supera las previsiones más favorables y motiva el éxito económico. El entramado colorista que sustenta al choque amistoso propugna un ambiente social de acercamiento a los jugadores de casa, para quienes el partido representa un test que enganche a los aficionados; enfrente, el Barcelona Atlético y dos ases del balompié patrio: Ramallets en la portería y César en la punta de ataque.

En los prolegómenos, la reina de las Fiestas, señorita María Carmen Baile, procede al saque de honor. A continuación, el árbitro, señor García Andréu, ordena poner el balón en movimiento y a los cinco minutos Berges marca el primer gol. Un cuarto de hora más tarde, César, de potente disparo ante el que nada puede oponer el arquero Monclús, logra el empate, "fue un tirazo desde fuera del área, algo extraordinario". Nuevamente será Berges quien adelante a los caspolinos tras jugada individual, "después de regatear a los defensas encaré a Ramallets dejándolo atrás y llegando hasta la misma red". En el intermedio hay varias sustituciones (Jiménez, G. Sebastián, Ramos, Miguel, Anós, Moliner) y en la segunda parte vuelve la igualdad con otro acierto de César. Faltando quince minutos para la conclusión, Ramos pondrá el definitivo tres a dos en el marcador. La "frivolité" corre a cargo del alemán Sangers, alineado con los locales.

Si el partido de Fiestas es el arranque oficial del cincuentenario, otras ideas siguen su estela, "en los ceniceros queríamos representar un campo de fútbol con grada (Nou Camp), pero en la fundición hay problemas y se opta por un símbolo irregular..." "Entre Mompel y Suñé -continúa Ceferino Cortés Villanueva- llevaron adelante el proyecto". Además de los ceniceros, la Junta encarga unos escudos de oro para solapa: "...se precisaban quince unidades para hacer el troquel, doce las pagamos los directivos y tres las regalamos". Posteriormente se hace un pedido de menor calidad para la venta al público y otros mayores para el coche. Afortunadamente, los planes salen precisos con el aval de los buenos resultados y aunque la temporada comienza dubitativa, la plantilla no redra en su trabajo cotidiano. Así, el entrenador-jugador Mariano Gómez Callao comenta en Zaragoza, lugar donde pernocta por el nacimiento de su primogénita, y titula "Aragón Exprés": "... procuraremos volver rápidamente", y en verdad serán proféticas sus palabras. "Al principio -dice Antonio Villegas Sánchez- casi no teníamos espectadores, pero poco a poco los aficionados nos iban tomando en consideración y asistían cada vez más a los partidos. Fue una agradable sorpresa para todos." El C.D. Caspe renueva ínfimamente los efectivos fundamentando su buena estrella en once nombres básicos. Con las bajas de Guerrero (ficha por el Escatrón), Diego I (le ofrecen trabajo en Mequinenza) y Javier y Ráfales (cuelgan las botas), se reparten los minutos de la Liga: Jiménez en la portería y como jugadores de campo, Moreno, Cardona, G. Callao, Cortés; Sánchez, Villegas, Perico; Berges, Diego II y Moliner. Junto a éstos, Paco y Elio son los primeros cambios; Monclús, Tena, Yubero, Ramos, Bienvenido, más los chavales del filial, Serrano, Hernández II, Cantarero, Anós, Solán y Marco, siempre preparados para la suplencia.

El principio de la Liga, con tres derrotas, en Leciñena, Norma y en casa frente al Gallur, no sonríe especialmente a los caspolinos, pero a partir de octubre se entra en una dinámica de victorias consecutivas y el equipo alcanza la primera posición de la tabla. En febrero, el Caspe mantiene a duras penas el tipo en titánica pugna con Eureka y Teruel, pierde fuera aunque amarra los puntos en casa. El sprint final de la competición es interesantísimo, con máxima efectividad en cinco partidos que le aúpan, matemáticamente, a una de las tres primeras plazas, o sea, el ascenso de categoría. Sólo resta la visita a Tarazona con el único objeto de conocer al líder del Campeonato.

Y la última jornada sufre varios retrasos, los árbitros rehusan pitar porque, según recoge "Aragón Exprés", "el Real Zaragoza les deniega la entrada gratuita al Ciudad de Zaragoza". El cierre oficial contrae un carácter reivindicativo y el Eureka-Caspe aglutina incertidumbres y colma las ansias turiasonenses de homenajear a sus jugadores.

El encuentro es una fiesta y queda demostrado con el simple repaso a la prensa del momento: "La finalísima del año se juega el domingo en Tarazona. Creemos imposible la entrada de todos los aficionados, hasta un nutrido grupo de fans de Federico Terrado ha anunciado su presencia. Don José Hernández Palacio ofrece dos mil pesetas por cada gol". Asisten cerca de tres mil personas, entre los que destaca el colegiado de Primera División Ricardo Canera Coscolín. El partido lo dirige Jesús Villanueva y concluye con el triunfo local por cuatro a cero. "Hubo invasión de campo, tracas, charanga, risas y hasta lágrimas de alegría, parecía ¡San Agustín!" La algarabía contagia al vestuario visitante y ante la sucesión de vítores el entrenador abronca a sus pupilos por la derrota encajada, "menos mal que... -señala Elio Abián Centellas- Mariano terminó diciendo: ¡Por lo menos, guardadme champagne!" El C.D. Caspe también celebra los éxitos cosechados por el equipo y el 16 de junio programa una cena en el Restaurante Latorre, donde el Pastor de Andorra canta dos jotas alusivas al ascenso. Después, en la Pista Lucero, verbena a cargo del grupo musical "Anal Jomas" y Festival de Jota interpretado por la Rondalla Caspolina, actos participativos que definen el sentir general por la campaña realizada y que Elio Abián Centallas resume con una terminante frase: "Aquel año nos hicieron muchas fotos".

En todo caso, el camino recorrido no es de rosas, precisamente. Los rivales se crecen ante la visita de los "gallitos" y en alguna ocasión los enfrentamientos toman tintes belicosos, "menos mal -puntualiza Joaquín Berges Amorós- que nos tocó varias veces a Jesús Villanueva, un árbitro valiente e imparcial". Una de estas adversas experiencias acontece en Barbastro, frente al Juventud. Tanto Paco como Elio recuerdan perfectamente lo acaecido. "¿Cuál sería el ambiente reinante en aquel campo? que Villanueva hace un ademán a sus líneas y empiezan los tres a correr hasta el vestuario. No los tocaron porque fueron más rápidos y actuaron con astucia y por sorpresa. Eso les salvó".

Pero la temporada fija, sobre todo, buenos momentos en los jugadores que tienen la suerte de disputarla. Antonio Moliner Vaquero recuerda, por ejemplo, cómo le endosó dos goles a su compañero de instituto, portero del Alcañiz. O cuando en Torres, al ir a botar un córner, "me enganchó con la gayata un señor paralítico que presenciaba el partido en su silla de ruedas y me hizo caer". Aunque la anécdota con más chispa le ocurrió en el Caspe-Gallur, habían transcurrido tan sólo dos minutos cuando los forasteros marcan el primer gol, a renglón seguido le dice el entrenador-jugador, "chaval, no es que lo estés haciendo mal, pero estos galluranos necesitan gente que corra..." Moliner contaba 17 años.

La potencialidad demostrada por el Caspe facilita la convocatoria de cinco jugadores a la selección: Tena, Serrano, Moliner, Cortés y Berges. Los dos últimos juegan en la Romareda frente al combinado de Zaragoza (el club dependía territorialmente de la Delegación de Alcañiz y son llamados por la selección turolense), perdiendo el envite. Al final les obsequian con un llavero-recordatorio, pero Cortés no puede pasar a recogerlo porque había recibido un cabezazo, "... y estaba grogui".

Para Perico la temporada es muy movida. Coincide en Barcelona con Cardona y ambos viajaban todas las semanas al pueblo para jugar. Tras el partido, regresaban a la Ciudad Condal y como Pedro entraba pronto al trabajo era una incógnita su puntualidad, "algunas veces me venía muy justo para llegar a tiempo, porque el tren casi siempre traía retraso". Otro de los jugadores que mantiene un buen recuerdo de aquel año, o mejor, del trato recibido, es Sánchez, "... en Ejea quedé conmocionado y Ceferino Cortés me llevó a casa y me acompañó en todo momento".

La cantera también da buenos frutos.

- El filial se proclama campeón de su grupo en Segunda Regional y promociona para el asenso a Segunda Preferente, categoría de nueva creación. La eliminatoria favorece al Maella, su rival, derrota que no empaña la magnífica labor realizada. El encargado del equipo B es Pascual Campos Borraz y Mariano Gómez Callao, su entrenador.
- Los Infantiles siguen los pasos de los mayores. El equipo está preparado por Enrique S. Gómez Sebastián bajo la tutela de Jesús Jiménez y Emilio Márquez. Participa en el Campeonato Provincial clasificándose para Cuartos de Final tras vencer, nueve a uno, al Mequinenza y cuatro a cero al Epila, en Torrero.


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