
Creo que hemos tenido ocasiones más que suficientes como para haber aumentado la renta antes del descanso, con dos muy claras, sobre todo, un remate al palo de Rotellar.
Caprichos del fútbol. En la segunda parte cuando más cerca estaba el dos a cero, en dos minutos, inexplicablemente, nos han metido dos goles.
No sé cómo, cómo definirlo. Al final, esto es fútbol. Nadie puede tener el acierto total y nosotros, en ese sentido, creo que hemos pecado, un poco, de no haber tenido esa fortuna de cara a gol.
A raíz de ahí, pues sí que es verdad que, que hemos ido a tumba abierta como se suele decir, a por el empate tan descarada, pero se ha llegado al minuto final con el resultado de uno a dos.
Ahora mismo estamos contrariados, estamos enfadados, pero estamos enteros y fuertes para afrontar la última semana sabiendo que si ganamos tenemos esperanzas de poder conseguir lo que buscamos.