
A pesar de este último resultado, el cuadro que dirige por segundo año consecutivo Iván Ballestero muestra la cuarta plaza de la clasificación, a sabiendas que en estos primeros compases de la liga todavía no se han asentado las plantillas y las posiciones se intercambian constantemente.
El club almuniense ha realizado una pequeña revolución este verano, puesto que ha cambiado al sesenta y cinco por ciento de los jugadores conservando al otro treinta y cinco. Solo nueve futbolistas repiten de la composición del curso pasado, con la innegable propuesta de no pasar por los mismos apuros, ya que conservaron la categoría en el límite de la tabla.
Por su parte los caspolinos, una vez salvados dos campos muy peliagudos, están implicados en seguir manteniendo el orden en su área y la convicción de empezar a ver al portero rival ir hasta el fondo de su portería.
Los precedentes pintan color azulón en los encuentros jugados en terreno bajoaragonés. De los veinte choques disputados en Caspe por los dos clubes, en once ocasiones se decantó el tanteador para los de casa, cinco para los visitantes y cuatro empates. Misma relación obtiene la cantidad de goles marcados, con cuarenta y cuatro a favor para los caspolinos por veintiuno encajados.
Los dos últimos partidos jugados en los Rosales fueron empate a uno, temporadas 22/23 (Rotellar) y 24/25 (Rosell).